El centro de Antioquia alberga el Valle de Aburrá, una región dinámica, abierta al mundo y con una capacidad de innovación y mejoramiento que incluso ha sido destacada en el ámbito internacional.

La decena de municipios que conforman la zona más industrial, comercial, académica y tecnológica del departamento, y una de las más importantes del país, se posan en un valle, estrecho y de 1.152 km². Su fortaleza aumenta, además, por Medellín, la capital antioqueña, ciudad que ha logrado consolidarse como una de las urbes de mayor crecimiento económico y social en Latinoamérica.

El Valle de Aburrá debe su nombre a la primera denominación dada al río que lo atraviesa, vocablo que además nombraba al grupo indígena que habitaba la región.

Dependiente en un momento de Santa Fe de Antioquia, el territorio del Valle de Aburrá fue separado de la antigua capital del departamento. El crecimiento económico, sumado a las bondades de su clima templado y a una altura sobre el nivel del mar promedio de 1.500 m, motivó la llegada de más comerciantes que pulsaron por trasladar la capital a la que, se avizoraba, se convertiría en una gran ciudad. Y así fue.

Medellín y el Valle de Aburrá tuvieron poca importancia para el país en tiempos de la Colonia y las luchas de independencia de España; sin embargo, ese panorama cambió radicalmente en los siglos XIX y XX, cuando, a pesar de la lejanía con los puertos marítimos que comunicaban con Europa y Estados Unidos, fundó las bases de una ciudad industrial.

Ese crecimiento, primero de Medellín, pero luego de sus poblados vecinos por el proceso de conurbación, convirtió esta región en una de las más importantes de Latinoamérica en el siglo XXI.

Ese crecimiento llevó a que casi 3,5 millones de personas habiten en estos diez municipios, población que ha visto cómo la tradición de la industria textil le ha dado paso ahora a una generación ávida por el conocimiento tecnológico y los servicios, acorde con las exigencias del mundo actual y hacia donde Antioquia encamina gran parte de sus acciones.

El Valle de Aburrá es una región que, por contar con la capital Medellín, adquiere un realce especial, pero comprende que para dirigir con asertividad sus objetivos requiere el concurso de las demás regiones. Los habitantes mantienen su acento y las tradiciones típicas de los paisas, pero es cada vez más receptiva con el mundo que ahora se encuentra a un solo clic.

Dos aeropuertos sirven a esta región: el Olaya Herrera, ubicado en plena zona urbana y que conecta con las regiones antioqueñas y algunas ciudades de Colombia; y el Internacional José María Córdova, construido en el vecino municipio de Rionegro.

La Troncal de Occidente atraviesa la ciudad y une la Costa Caribe con el oeste del país; la Vía al Mar conecta con Occidente y Urabá; la autopista Medellín-Bogotá lleva al Oriente antioqueño y al Magdalena Medio; la Troncal del Café comunica con el Suroeste antioqueño y el Chocó; y otras vías llevan también al Oriente antioqueño.

Comercio, diversión, certámenes deportivos, turismo de negocios y de salud. El Valle de Aburrá es una región que pone a Antioquia en el mapa mundial de grandes eventos. Aporta conocimiento e investigación, y de la mano de todas las regiones, recorre un camino que impacta positivamente a todos los antioqueños.