Urabá goza de algo que hace mágica la estancia en esta región: es la dueña del océano antioqueño. La compañía del mar Caribe le imprime unas características que le permiten gozar de las bondades marítimas y las playas, y esto lo complementa con la bien ganada fama de la fertilidad de sus tierras y su diversidad cultural.

Esta región hace parte del Darién colombiano, con el golfo de Urabá como el contacto marítimo con el mundo. Sus tierras son reconocidas por el cultivo del banano, fruto apetecido en los mercados estadounidenses y europeos principalmente, y por ser la mezcla de sabanas, montañas, selvas y ríos que acogen una pluralidad y multiculturalidad que se evidencia al recorrer sus once municipios.

Los 11.664 km² de Urabá acogen personas de diversas etnias: indígenas, afrodescendientes, colombianos del interior del país y hasta extranjeros conviven en una de las tierras de mayor importancia estratégica, no solo de Antioquia, sino de Colombia, pues se ubica cerca del istmo de Panamá —punto de encuentro de América Central y del Sur— y, según se proyecta, en Turbo se contará con uno de los puertos más dinámicos del Caribe colombiano.

La producción bananera, que se consolidó en la región en la segunda mitad del siglo XX, propició el crecimiento y desarrollo de lugares como Apartadó, antiguo corregimiento de Turbo, cuya erección como municipio data de 1968. Apartadó es hoy día el centro de la actividad económica de la región y sede de importantes empresas e instituciones.

Urabá se divide en tres zonas y cada una agrupa unas características que no se encuentran en las demás: la Norte, con Arboletes y Necoclí como eje, con tierras dedicadas a la ganadería y playas que han logrado consolidarse turísticamente; la Central, con Apartadó, Turbo, Chigorodó y Carepa, donde se concentra la actividad mercantil, zona conocida como el Eje Bananero; y la Sur, con Mutatá, Murindó y Vigía del Fuerte, con una riqueza representada en su fauna y flora, con terrenos selváticos y comunidades indígenas y afrodescendientes asentados en ellos.

Esta región se conecta por carretera con el Valle de Aburrá por la llamada Vía al Mar que cruza el Occidente antioqueño, y con Montería, la capital del departamento de Córdoba, por el norte; por vía marítima hay comunicación especialmente desde Turbo con otros lugares del golfo de Urabá y del Caribe chocoano; y por vía aérea, Carepa cuenta con uno de los aeropuertos más importantes de Antioquia, con vuelos que en su mayoría conectan con Medellín y Bogotá.

El turismo vacacional y de negocios ha gozado en los últimos años de un desarrollo importante. Los centros de recreo, haciendas que permiten conocer el proceso de producción bananera, hoteles y lugares naturales, como el volcán de lodo de Arboletes y las playas, invitan a disfrutar del ambiente tropical de Urabá; así mismo, el asiento de industrias y comercializadoras, principalmente en Apartadó, ha motivado el desarrollo de una infraestructura dedicada a ejecutivos y turistas de negocios.

Urabá es cuna de exponentes de diversas manifestaciones culturales, sociales y deportivas de Colombia. En sus municipios han nacido y crecido personajes que le han dado reconocimiento y alegrías al país, principalmente en deportes como el fútbol y el atletismo.

Esta zona es sinónimo de mar, playas, sol, trópico, desarrollo económico y diversidad cultural, diversidad que se evidencia, por ejemplo, en la gastronomía; por ello, es fácil degustar platos de diferentes zonas del país. Urabá es el contacto de toda Antioquia con el mundo a través del océano Atlántico. Su territorio concentra la mayor diversidad cultural del departamento, donde caribeños, paisas, afrodescendientes, indígenas y otras muchas culturas conviven en una tierra famosa por su riqueza natural.