El potencial turístico, el desarrollo empresarial, la producción agrícola, pero, principalmente, la conservación de la identidad cultural del paisa son características del Oriente antioqueño, una de las regiones con más historia del departamento y de gran importancia en la formación de Colombia como una república independiente.

Cuando se menciona esta región, a la mente llegan la tradicional ‘Vuelta a Oriente’, la riqueza en fuentes de agua, municipios bien trazados y construidos en medio de bellezas naturales, y atractivos turísticos de carácter nacional, como la Piedra y la represa de Guatapé-El Peñol.

En la actualidad, varios de los 23 municipios del Oriente gozan de protagonismo en el acontecer diario antioqueño, ejemplo de ello son Rionegro, cercano a Medellín y sede del Aeropuerto Internacional José María Córdova; y El Peñol y Guatapé, con una represa navegable con alrededores de gran belleza natural, en la que sobresale el llamado Peñón de Guatapé o Piedra de El Peñol.

En Antioquia es cotidiano hablar de la ‘Vuelta a Oriente’, actividad que consiste en recorrer en vehículo los municipios más cercanos a la capital, Medellín. Se trata de un circuito que visita varias localidades de la región, que se realiza por vías amplias y bien asfaltadas, las cuales facilitan gozar del desplazamiento en pocas horas y propicia el degustar la gastronomía típica de los paisas.

El turismo es, sin duda, una de las actividades más comunes en esta región. Sus paisajes generan admiración, la abundancia de aguas, cascadas, piscinas naturales, lugares aptos para la pesca deportiva y grandes embalses convocan turistas durante todo el año.

Del Oriente partió gran parte de los integrantes de la denominada colonización antioqueña, que buscó tierras de cultivo y forjó pueblos, pero, aún hoy, en sus zonas urba-nas y más en las rurales sigue intacta esa cultura paisa que se extendió hasta otros departamentos.

En la historia de Colombia, desde los tiempos del Virrei-nato de España, lugares como Rionegro, Concepción, Marinilla y Sonsón hacen parte de esas líneas. Fueron cuna de próceres de la Independencia, refugio y rutas de tropas, y sede de legisladores y constitucionalistas. De esto dan fe reliquias guardadas y apreciadas en museos locales.

El Oriente antioqueño comprende un territorio de 7.021 km², con territorios que se extienden desde cercanías a Mede-llín y llegan hasta el río Magdalena y el departamento de Caldas. Esta extensión se divide en zonas bien definidas: el Altiplano, donde se concentra la mayoría de la población, muy cercana al Valle de Aburrá; la de los Embalses, con municipios como San Luis, San Rafael, Guatapé, Alejandría y El Peñol; la de los Páramos, con Sonsón, Argelia y Nariño; y la de los Bosques, que comprende terrenos de varias localidades, cuyas zonas se conservan naturales y vírgenes.

La zona del Altiplano, en la que se ubican valles como el de San Nicolás que alberga a Rionegro, ha experimentado un rápido y considerable desarrollo urbanístico, motivado principalmente por su cercanía con el Valle de Aburrá. La construcción de viviendas y la llegada de empresas han dotado de una nueva dinámica a esta zona de la región.

La conectividad vial y aérea del Oriente es una de las fortalezas para su crecimiento económico y valorización de predios. Por su territorio cruza la autopista que une a las dos principales ciudades del país, Bogotá y Medellín, y gracias a esto se transporta fácilmente la producción agrícola que emana de la calidad de sus tierras.

El Oriente es una de las regiones más visitadas en Antioquia. Conserva la tradición paisa reconocida en Colombia y otros lugares del mundo, y la calidad de vida que ofrece ha motivado su crecimiento urbanístico y social.