El Bajo Cauca es, junto con Urabá, la región de mayor diversidad cultural de Antioquia. Allí confluyen paisas, caribeños, afrodescendientes y colombianos del interior del país, que les han dado un matiz diferente a las tradiciones de seis municipios.

Esta región corresponde a un territorio de sabanas alrededor de los ríos Cauca y Nechí. El Cauca corre entre las montañas de Antioquia, y justo cuando se abre a la región Caribe, ya buscando su desembocadura al río Magdalena, se encuentra este grupo de municipios.

En un triángulo de 8.485 km² se posan El Bagre, Zaragoza, Nechí, Caucasia, Cáceres y Tarazá. La temperatura alta, propia de las alturas que no sobrepasan los 1.000 metros sobre el nivel del mar, y las extensas sabanas han propiciado la ganadería, actividad que junto con la minería ha sido la base de la economía local.

El eje económico y del comercio en el Bajo Cauca es el municipio de Caucasia; esto se debe además a su ubicación, en el límite entre Antioquia y Córdoba, y a ser paso obligado de todo el tránsito de pasajeros y mercancía que transita por la Troncal de Occidente que une el Caribe con Medellín y el Eje Cafetero. Otra vía importante es la Troncal de la Paz, que conecta a Caucasia con Zaragoza, y a este con Cáceres.

Esta región presenta un intercambio permanente con la zona del Nordeste antioqueño, en lo económico y cultural, pues municipios cercanos como Remedios y Segovia también sustentan su economía en la actividad minera.

Dos aeropuertos permiten la conexión diariamente del Bajo Cauca con Medellín, pues El Bagre y Caucasia cuentan con terminales aéreos que facilitan el desplazamiento de pasajeros y de carga.

Otras actividades económicas de trascendencia se centran en la pesca, especialmente en los ríos Cauca y Nechí, que abastece el mercado local de los municipios. La agricultura se basa en productos como frutas, yuca, plátano, maíz, arroz y sorgo.

En el campo turístico, algunos centros vacacionales y fincas de recreo posibilitan la estancia de visitantes y turistas. Los zoocriaderos se ofrecen igualmente como una alternativa económica y turística; allí se puede ver de cerca cómo se conservan y crían especies como la iguana, los cocodrilos y las babillas.

El encuentro de culturas en esta región, con idiosincrasias paisas, caribeñas, afrodescendientes y otras propias del interior del país, interactuando en el mismo espacio, ha generado que los patrimonios gastronómicos se hayan enriquecido. Es fácil degustar un plato típico paisa, uno del interior del país u otras preparaciones, especialmente costeñas, como el arroz con coco y los bollos de plátano.

Así sucede, también, con las celebraciones religiosas, y aunque la mayoría de festividades tienen denominaciones católicas, como las Fiestas del Santo Cristo de Zaragoza, la llegada de afrodescendientes chocoanos y caribeños ha formado nuevas interpretaciones de las cotidianidades y del mundo que han enriquecido las manifestaciones culturales.

Recorrer el Bajo Cauca es una invitación a sorprenderse con unos paisajes que no son los cotidianos de las zonas montañosas de Antioquia. En el horizonte son protagonistas los ríos que serpentean a su amaño entre las planicies, el Sol parece ocultarse más tarde de lo habitual en la cordillera de los Andes y la temperatura permite usar atuendos diferentes a los típicos de los antioqueños de las montañas. El Bajo Cauca es muestra clara de la diversidad cultural de Antioquia.